Etnografía en casa. 3era parte: mi sector
Yo vivo en El Cují, que está separado de San Jacinto y La Piccola por la Avenida Guajira, y le da la espalda al barrio Motocross. Gente de los tres lugares se encuentra en diferentes puntos de la avenida, en medio del caos vehicular.
Es un sector con marcadas diferencias de clase social, apenas calles separan elegantes villas de la Piccola, de barrios o invasiones como Ciudad Lossada. Cada grupo alerta sus fusiles: cercado eléctrico vs latas, mazda 6 vs chirrinchera, Enne vs bodeguita del barrio. Tan diferentes, con gestos tan parecidos, con tristezas en carro último modelo y alegrías rebozantes de a pie, y viceversa.
Es un sector con mucha, mucha gente. Una avenida jamás solitaria, de aceras repletas. Estaciones de servicio en permanente actividad, 3 panaderías en tres cuadras y todas se la pasan llenas de clientes, y un restaurant chino que salva bolsillos pobres o almuerzos para los que no hay tiempo de cocinar. Dos colegios hacen su aporte de ruidos agradables a mi oído, y en contraparte, la Casa Italia y el Club Gallego, hacen las fiestas escandalosas que atormentan mi sueño de los fines de semana.
Es un lugar que me irrita por sus contradicciones, pero me nutre con su variedad, una montaña rusa de impresiones y actitudes, que forman en mi espíritu conceptos tan densos y volubles como ciudad y patria.
