Elena entró aquella noche saliendo de sus lágrimas como si saliese de la lluvia y, terminado el rito, salió otra vez del templo para hundirse en el llanto: nuevas lágrimas, las mismas lágrimas, la misma lluvia. Subió al carruaje y salió en medio de ella (de la lluvia) rumbo al Ciento de Sutpen”.
– Absalón, Absalón. William Faulkner.
Posted on Tuesday August 2nd