la nariz contra el vidrio

Súbita, pero discreta
descubro la intención
de estos días angostos.
Amanecen mis recuerdos
besándome las manos.
Vuelvo a ser la niña con su madre, esperando el transporte escolar.
Vuelvo a ser la tímida chiquilla que observa, que huele, que escucha a sus compañeros sin intercambiar palabra.

(¿Qué será de aquellos niños? ¿Estará vivo el señor Prieto, y Carruyo, y Zenaida, y esta otra, cuyo nombre no recuerdo -Omaira, quizás- la de cabello canoso, que vio nacer mis primeras miradas inquietas por aquel niño bonito, tan tímido como yo? Tanta gente cohabitando aquellos tiempos, sin existir realmente más allá de algún recuerdo que los rescate).

Amanecen conmigo tus manos, me despiertan dulcemente
¿cuántos años tus manos me dieron el primer café con leche?
tus manos repasando conmigo las lecciones
tu manita siempre despidiéndome, entregándome al mundo
¿cuántos días comenzaron con tus ojitos cansados,
todavía somnolientos, acompañando pasos hacia mi identidad?
Cuántos amaneceres nuestros, sólo nuestros
en los que nos movíamos de la rutina,
a la bella sorpresa de sabernos cerca.

¿Qué esperabas tú, madre, de aquella niña?
¿Qué esperas tú de esta mujer?


To Tumblr, Love PixelUnion

We're updating Fluid!

Soon, we'll be updating the look and feel of this theme. Read about the changes here. You can easily turn off this notification in the theme customization panel.

Close